Convento de Capuchinos de Sevilla

Nuestra Historia. Historia de los Capuchinos

Adalid Seráfico

 


El Adalid Seráfico


HistoriaRevista para la familia cristiana fundada en el año 1900 por Fray Ambrosio de Valencina en este Convento de Sevilla, manteniéndose en activo más de un siglo. El medio se creó para atender las necesidades de la Provincia, la defensa de los intereses religiosos y su iglesia, así como la difusión del espíritu franciscano. Igualmente pretendió ser un instrumento en el que todos los padres de la Provincia tuviesen la posibilidad de publicar sus producciones y de imprimir sus obras, abriendo así el campo a una intensa actividad intelectual con la apertura de una pequeña imprenta bajo la denominación de “Imprenta de la Divina Pastora”.

HistoriaEn enero de 1900 apareció el primer número de la revista, que fue recibida con simpatía. En el marco artístico, contó con el pintor Virgilio Mattoni, quien efectuó dos portadas en los años 1900 y 1903 respectivamente. En 1902 el propio Fray Ambrosio viajó a Roma, llegándole a llevar al Papa la cuota de suscripción a la revista, quien aceptó de buen agrado. A partir de 1908 pasarían a ser Directores de esta publicación los prolíferos fray Marcelo de Campillos, fray Fulgencio y fray Leandro de Écija o fray Sebastián de Ubrique que fue el fraile que más publicó en este medio y le tocó el difícil período bélico, donde las publicaciones de la revista contaron con numerosas dificultades para ver la luz, sobre todo por la censura.

En los años setenta y ochenta la labor de fray Justo de Berja le lleva a conseguir la mayor parte de los suscriptores de aquellas décadas, consiguiendo que el número de los mismos pasara de 15.000 a 31.000. También consolidó un equipo de corresponsales repartidos por toda la geografía nacional.

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Predicaciones Populares.

 


Predicaciones Populares


Predicaciones popularesLas predicaciones populares fueron uno de los hechos sociales más interesantes de la España postridentina. Sus métodos se mantuvieron idénticos hasta el siglo XVIII, dando muchas veces unos resultados espectaculares. La figura del misionero o del fraile itinerante de palabra directa y de recursos emocionales típicamente barrocos, siguió recorriendo la Península, y en especial la zona castellana y andaluza. Esto ocurría pese a la desconfianza que despertaba en las personas más  abiertas de la época. Su máximo exponente fue el Beato Diego José de Cádiz, al que llamaron el Gran Apóstol de España.

 

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Misiones.

 


Misiones


MisionesEl crecimiento de la Orden por Europa lleva consigo la expansión hacia el Nuevo Mundo. Los capuchinos no solo han participado generosamente en la tarea de evangelizar a los indígenas sino que se han ganado a pulso esa posibilidad, luchando con constancia, firmeza e interés para superar mil y un obstáculos. Pareciera como si una necesidad interna vital los empujara a inmunizarse  contra  el  desaliento  ante las dificultades, teniendo los ojos fijos solo en la oportunidad de compartir su fe de menores con los menores de Sudamérica.

Sobre todo, evangelizaron. Desde no conocer casi ningún indígena a Jesucristo hasta empezar a implantar la Iglesia. Jesucristo y su mensaje han sido predicados a todas las personas encomendados a estas  misiones. Los misioneros llevaron los sacramentos. Explicaron su contenido y enseñaron a valorarlos, a prepararse para recibirlos y, de hecho, con verdadera y ejemplar constancia. Aquí se ha cumplido el sueño del Reino de Dios: los menores tienen un puesto de preferencia en el banquete de la Eucaristía. Eso lo consiguieron sus aliados los Hermanos Menores Capuchinos.

MisionesEs evidente que la identidad del capuchino marcó su actividad. La concepción  franciscana  del  apostolado  como  servicio  fraterno llevo al misionero a intentar atender todos los frentes para  remediar todas las necesidades.

Los capuchinos se convirtieron en la punta de  lanza  que  abrió la brecha para que por allí llegaran los recursos de  la  civilización: salud, instrucción y servicios. Andando el tiempo ya pudieron llegar los profesionales, pero ellos solo culminaron un proceso que los misioneros iniciaron en pobreza y dificultades, obligados en su pasión misionera.

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Espiritualidad franciscana



Espiritualidad franciscana


Espiritualidad FranciscanaComo San Buenaventura dijo, Dios se inclina hacia nosotros, para levantarnos. La espiritualidad franciscana venera la Eucaristía como la humildad de Dios hacia nosotros.

La espiritualidad franciscana incluye como elemento integrante la obediencia y fidelidad a la Iglesia. Tiene una posición de compromiso hacia el mundo, fomentando el diálogo junto con una sana crítica y profética de la cultura secular moderna y sus valores.

Depende de la síntesis de la acción y la contemplación; la oración lleva al trabajo y el ministerio, y el trabajo y el ministerio nos traen de vuelta a la oración. La contemplación es el impulso para la misión. Entiende la autoridad y la obediencia en términos de servicio mutuo, no de sumisión o dominación.

Espiritualidad FranciscanaEsta espiritualidad tiene un profundo respeto por la persona humana, porque está hecha a imagen y semejanza de Dios y valora y estima la creación como Hermano y Hermana, reflexiones de la bondad y la gloria de Dios. Entiende que la creación y el mundo, a pesar del impacto del pecado, siguen siendo fundamentalmente buenas como regalos de Dios. En su testimonio de fraternidad tiene un aprecio y un respeto por la persona individual dentro de la comunidad mundial. La espiritualidad franciscana reconoce la necesidad del trabajo humano y se esfuerza por mantener el valor del trabajo humano y la dignidad de los trabajadores; insiste en un compromiso con la justicia social mediante la búsqueda de la solidaridad con los pobres y marginados, los sin poder y los sin voz como imágenes de Cristo Crucificado.

 

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Nuestra Historia.

 

Nuestra Historia

Nuestra Historia. Convento de Capuchinos de Sevilla

Los Hermanos Capuchinos somos una Orden Religiosa que forma parte de la Familia Franciscana, concretamente una de las tres reformas surgidas de los frailes de San Francisco.

Estas tres reformas son: los Hermanos Menores Conventuales, los Hermanos Menores Observantes y los Hermanos Menores Capuchinos. Son ramas de la Familia Franciscana, autónomas, iguales en la raíz y en el tronco, diversas en su fisonomía externa, estilo y talante.
Es la riqueza de la pluralidad en la unidad querida por Cristo.
Los Franciscanos Capuchinos surgimos a partir de la experiencia de renovación de Fray Mateo de Bascio, Rafael y Ludovico de Fosombrone, en 1528.
Tenemos por fundador al propio San Francisco de Asís, y por espiritualidad la espiritualidad franciscana.

Nuestra Historia. Convento de Capuchinos de SevillaLos primeros Capuchinos subrayaban la vida de oración, pobreza, austeridad y fraternidad. Querían imitar a Francisco de Asís hasta en su porte externo; por eso iban descalzos, usaban barba y llevaban una túnica con una larga capucha puntiaguda. De aquí su apelativo de “Capuchinos”, simplemente por la reposición que hacían del hábito original, en que destacaba un simple capucho largo. En el siglo XVIII los Capuchinos llegaron a ser más de 34.000. Hoy somos en el mundo alrededor de 11.000 Hermanos y estamos presentes en 99 países de los cinco continentes.

La provincia de Andalucía se origina como consecuencia de un primer período en el que fue custodia desde 1625 a 1636, como resultado de una separación de la provincia castellana. La dificultad que existía para realizar las diferentes visitas rutinarias por la enorme extensión del terreno que abarcaba Castilla y Andalucía, impulsó este hecho. El escaso número de conventos existentes en el amplio marco geográfico andaluz, originó la fundación de una serie de conventos a partir de finales de la década de 1620, que dio como resultado la fundación de la actual provincia capuchina de Andalucía, autorizada por Urbano VIII en agosto de 1636. Durante los pasajes epidemiológicos de este siglo la comunidad de Sevilla jugó un papel importante en la vida social de la ciudad ya que se dedicaron a asistir a los enfermos, tanto en las calles como en los domicilios particulares.

Nuestra Historia. Convento de Capuchinos de SevillaDurante los años 1808 a 1812, ante la francesada, toda la Provincia sufrió el ataque y expropiación de la que hicieron gala los de Napoleón, hasta reunirse todos los que aún quedaban en la Península en el convento de Cádiz. La provincia de recuperó y se autoabasteció tras el capítulo provincial celebrado en Sevilla el 19 de agosto de 1814, renovándose todos los cargos importantes en la Orden. Durante el Trienio Liberal muchos conventos fueron suprimidos en toda España.

La Desamortización de 1835 suprimió la Orden, obligando a los frailes a abandonar los conventos y a laicizarse. Tras este proceso, la vuelta de los religiosos capuchinos a sus respectivas casas se inicia en 1877 en Antequera, cuna de la restauración en la Península. En un primer momento, dada la debilidad de las provincias andaluzas y valenciana, se aúnan las dos dando lugar a la Provincia de Toledo en 1890. No obstante, el peso histórico de ambas provincias, hizo que esta unión únicamente se estableciera por necesidad de supervivencia. Al poco tiempo, en septiembre de 1898, se vuelven a separar comenzando una nueva etapa por separado. La provincia de Andalucía vino a tener el título de Provincia de la Santísima Inmaculada Concepción e incorpora en ese momento los conventos de Sevilla, Granada, Antequera y  Sanlúcar de Barrameda.

Nuestra Historia. Convento de Capuchinos de SevillaEl proceso vivido entre 1892 a 1936, experimentó un importante aumento de la nómina de frailes, así como una intensa expansión territorial y el salto a la República Dominicana llevando a cabo las misiones capuchinas.

De nuestra casa de Sevilla podemos apuntar que en 1627 el arzobispo Diego de Guzmán y Benavides, ofreció una antigua capilla consagrada a las Santas Justa y Rufina para que los frailes capuchinos, fundasen el octavo convento en la provincia de Andalucía. Según la tradición, las santas mártires fueron martirizadas en este paraje.

Fray Francisco de Jerez en 1665 encarga a Bartolomé Esteban Murillo el conjunto pictórico devocional de la iglesia conventual, para la cual realiza 22 lienzos. La mayoría de los mismos se encuentran actualmente en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.

En este convento nació la advocación mariana de la Divina Pastora, de la mano de fray Isidoro de Sevilla en 1703, quien tuvo la “idea predicable” de presentar a la Virgen María en traje de pastora. Se inició así un culto y devoción mundial. Asimismo en él tomaron el hábito y profesaron tanto el beato Diego José de Cádiz como el venerable fray Leopoldo de Alpandeire. Tanto Fray Isidoro como su maestro Fray Pablo de Cádiz, su compañero de fatiga Fray Luis de Oviedo o el mismísimo “Apóstol de España” el Beato Diego José de Cádiz, dedicaron gran parte de su vida a las predicaciones populares, recorriendo gran parte de la geografía andaluza y española.

Nuestra Historia. Convento de Capuchinos de SevillaDurante el siglo XIX la vida conventual se ve mermada, como hemos visto antes, primero por la invasión francesa y a continuación por la desamortización de Mendizábal. En la década de los noventa del comentado siglo, ya restaurada la Provincia, la casa comienza a tener peso dentro de la geografía capuchina.

En el año 1900 se funda El Adalid Seráfico, tras el Acta Provincial celebrado en Sevilla. La propuesta fue erigida por el padre Ambrosio de Valencina, quien además levantó una pequeña imprenta junto a la iglesia conventual. La revista nace con el objetivo de contestar a la “mala prensa”, refiriéndose a la prensa liberal, y crear un espacio de información católica y demás géneros.

Nuestra Historia. Convento de Capuchinos de SevillaDurante los episodios revolucionarios de los años 30, el Convento es asaltado y posteriormente amenazado durante cinco días para quemarlo o bombardearlo, finalmente no se cumplieron las amenazas de la turba.

A finales de la década de los ochenta, la iglesia y varias dependencias del Convento se ven obligadas a ser sometidas a un proceso de restauración a fondo: cubiertas, espadaña, terrazas o sacristía fueron algunas de esas zonas intervenidas. Estas obras dotan a la casas de la imagen con la que ha llegado a nuestros días.

Desde el 4 de octubre de 1989 la iglesia conventual es parroquia, puesta bajo la advocación de la Divina Pastora.

 

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